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Pensamientos Sobre... Dura Cerviz

Durante los últimos días he estado “luchando” con un hijo terco que en cierto asunto desatiende mi voluntad desafiantemente. Así como he estado ejercitando esto en mi mente, el Señor lo ha estado ejercitando en mi espíritu.

Después de mostrar Su impresionante poder en una serie de plagas sobre Egipto, el Señor milagrosamente libertó a Su pueblo de la opresión y la esclavitud al partir y cerrar el Mar Rojo sobre el perseguidor enemigo. De repente, y de una manera espectacular, Israel estaba libre de su vida pasada y se le había dado una nueva vida en la tierra que Dios le había prometido. Todo lo que tenía que hacer era caminar por fe con Dios quien claramente había demostrado Su amor, poder, fidelidad y que era digno de confianza. Pero ¿qué pasó? En su lugar ellos eligieron aferrarse tercamente a las cosas de este mundo en vez de a las cosas de Dios. Pronto comenzaron a lloriquear y a quejarse mientras caminaban en base a lo que veían y en temor.

Dios llamó a esta gente terca “de dura cerviz” (Éxodo 32:1-9, Deuteronomio 9:1-13). Este es un calificativo que suena raro para nosotros pero es bastante vívido para aquellos que viven en una sociedad agraria de poca tecnología. Cuando entendemos su significado, “dura cerviz” nos muestra profundos y penetrantes adentros a, y sobre, los hijos de Dios.

Dura cerviz, que literalmente significa “cuello duro”, describe a un animal de carga que es terco o no esta dispuesto a ser guiado. De las bestias de carga, el buey era el más útil para los arduos propósitos agrícolas de gradar y arar. El arado era generalmente trazado por dos bueyes atados juntamente a una yunta. Para que el arador pudiera poner la yunta sobre los cuellos de los bueyes, las bestias tenían que inclinar sus cabezas delante de él. El buey que no estaba dispuesto a inclinar su cabeza para poder ser de utilidad al trabajo de su amo era llamado “de dura cerviz”.

Adicionalmente, el arador guiaba el arado con una mano y cargaba en la otra un “aguijón”. El aguijón era un palo ligero, calzado con una punta de hierro. Con esta herramienta el arador picaba a los bueyes en las patas traseras para aumentar su velocidad, o en el cuello para girar o mantener un curso derecho cuando los bueyes se desviaban. Si un buey era terco o difícil de controlar, entonces era “de cuello duro”, o de “dura cerviz”.

Por lo tanto, “dura cerviz” es utilizado en las Escrituras para describir el espíritu terco de la gente que no responde a la dirección de Dios. En contexto se usa con rebelión (Deuteronomio 31:25-27, Hechos 7:51-53), orgullo (Salmos 75:4-7), desobediencia (Jeremías 7:25-26, Jeremías 17:19-23), e incredulidad, que es idolatría (2 Reyes 17:5-14). En Hechos 9:1-5 el Señor comparó a Saulo de Tarso con un buey de dura cerviz difícil de controlar, pateando contra el aguijón.

Un buey de dura cerviz, no dispuesto a inclinarse ante su amo o desafiante o difícil de controlar, era inútil y por lo tanto destruido. La advertencia aplica a hombres tercos que no están dispuestos a sujetarse a la voluntad de Dios (Proverbios 29:1).

En esencia, la terquedad es una actitud de desobediencia. La “dura cerviz” es realmente una forma de enfermedad del corazón. Sabiendo el punto de vista de Dios sobre la desobediencia (1 Samuel 15:22-23, Deuteronomio 21:18-21) y Su deseo de llevar nuestras cargas (Mateo 11:28-30, Salmos 55:16-22, 1 Pedro 5:5-7), la terquedad es también una tontería.

Sé que así es precisamente como me siento sobre ¡la terquedad de mi hijo! Y más importante, la Palabra de Dios me dice que así es como mi Padre se siente sobre mi terquedad. Dios perdónanos y ayúdanos a sujetarnos a Tu voluntad y a obedecer Tu Palabra.



Pastor Doug
Deuteronomio 10:16




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